Voy a intentar completar esto que había empezado
http://osoastur.wordpress.com/2012/04/19/de-susana-y-los-viejos/
Ayer tuve chinito y hablamos de la idea de dispersión, de la gente estando viendo algo en la tele y de la necesidad de comentar a la vez en la red social, y no necesariamente para comunicar nada. También de las posibilidades educativas del teatro, de cómo puede ayudar eso a alguien a tener en cuenta un interlocutor y un público y ponerse en la piel de los dos. Saber que no todos son como uno, y que el papel del público es importante. Aquí rozamos la educación yanqui con sus concursos de debates, y su mayor insistencia en lo público, y la idea de vida como obra de teatro (play en inglés, juego, dramatizar sería como jugar). A él le gusta lo cuántico, le parece como a otros que andan con cosas orientales la nueva realidad fuera de los sentidos o más allá de ellos. Yo creo que andan equivocados en buscar en la ciencia algo más que su sentido práctico de dominar la naturaleza. Para mí lo interesante es conocerse a uno,la tensión humana de yo y circunstancia, y su relación con el lenguaje y los demás. Esa me parece la “realidad” más accesible y de más interés en aras de la mayor libertad humana, que es el fin del conocimiento filosófico, igual que el dominio de la naturaleza es el del científico.
Pero quería volver sobre esta idea de la desconexión cultural. En el artículo de X.Xosé Sánchez, había varios ejemplos en los que los niños en la escuela habían perdido contacto con cosas bastante impregnadas en los que tienen edades similares o mayores a la mía. Uno(religioso) trataba la idea de lavarse las manos, que para ellos no tenía mayor valor que el higiénico, otro (profano)hablaba de un poema de Miguel Hernández y hablaba del yugo y de bueyes y toros, donde no había acceso a las connotaciones de sumisión y libertad. En otro hablaba del fuego y los niños se preguntaban por qué querría uno encender fuego en casa(cocinar, calentarse). Todo eso ya se consigue sin encender fuego.
Mientras que el fuego todavía mantiene algún rescoldo en las mentes contemporáneas, voy a jugar un poco con esta imagen. Yo en la madriguera tengo chimenea y la uso. La operación de iniciar el fuego no es trivial, requiere palitos finos y/o papeles. Una vez se ha conseguido crear fuego puede uno incrementar el tamaño de la leña, y de vez en cuando añadir palitos más finos para ayudar a los leños grandes a quemarse. Y periódicamente añadir leña, porque si no se agota. Marco Aurelio, habla del fuego en sus meditaciones y lo compara creo con una relación de amistad o amor. Al principio, cuando es débil, cualquier brizna de aire lo extingue. Cuando está vivo, incluso una ráfaga violenta no hace más que avivarlo, y cualquier obstáculo en forma de un trozo de leña muy grande, le obliga a luchar para absorverlo, pero lo hace más fuerte. Lo que no mata, hace más fuerte que dice Nietzsche. También la idea de cuidar el fuego o la relación humana, y de que cuando algo deja de crecer es signo de que se muere
Sobre la idea de alma y belleza, se me ocurrió que podían encajar de alguna manera en la idea de fuego. Alma es aliento de hecho. Algunos creen que la Tierra tiene un alma, hablan de Gaia. Yo creo que tanto el alma como la belleza, serían como el fuego y la leña. La leña es un soporte para el fuego, pero sin aire y calor no se da. La belleza o el alma serían algo que el hombre añade a la naturaleza, algo que se soporta en ella, pero que no está
Sobre el fuego, José Javier San Martín, también juega de forma brillante cuando habla de lenguaje y pensamiento. El lenguaje no es un signo del pensamiento como sería el humo del fuego, si no que es condición de él, sin lenguaje no hay pensamiento. Sería la leña quizá. Por eso yo veo un problema en la desestructuración del discurso en las redes sociales, limitarlo a 140 caracteres. Eso impide el análisiss y la posterior sintesis, que obliga a concatenar frases, sentencias en inglés.
Otra idea es la del salmón remontando el curso del río. En lo que es la vida humana, vivimos inmersos en un curso de agua que es la cultura, y lo que creemos es a partir de ese curso. Podemos ir con la corriente o en contra de ella(creando sentido a partir de lo dado), pero nunca fuera de ese curso, sería como volar sin aire, nos aplastamos en el vacío. Somos seres culturales y sólo vivimos inmersos en ujna cultura, como el salmón en su río. Yo creo que nuestra naturaleza coincide con la del salmón en que debemos remontarlo mientras estamos vivos, pero para el salmón es bastante más sencillo.
Un abrazo
PP



